Mi pareja de Tango ya no tuvo tiempo para las milongas, el curro de masoterapia ya no hace falta, mi guitarra no sale de su estuche hace años, mi piano vive en casa ajena y después de unos cuantos moretones me di cuenta que hockey no era lo mio, ni gimnasia artística, ni teatro...
Llegue a la conclusión de que no soy muy perseverante (y claro) no me gusta aprender, me gusta saber. Pero si hay algo que tengo claro es que solo soy perseverante con las cosas que realmente me gustan. Por el momento, hay dos cosas que estoy lejos de dejar: mi carrera y mi cámara. Hoy se sumó una actividad mas, di el segundo paso, y empecé canto. Vamos a ver si me gusta de verdad.